
Patricia, es una muchacha que trabaja en el área de mercadotecnía en una empresa que asigna tarjetas de crédito, de esas de color verde, ella tiene 23 años, no tiene mucha experiencia todavía pero es muy simpática, delgada y de rostro angelical, pareciera que no mata ni una mosca. Junto con ella, está todo un equipo, chicas y chicos, algunas muchachas muy trabajadoras, pero no tan atractivas como ellas.
En poco tiempo, Juan Manuel, el Gerente del área, anuncia que pronto habrá una promoción, que alguien se tendrá que encargar de su trabajo, pues el asciende a Sub-Director, imaginen, todo el grupo se exalta, y se escuchan comentarios como:
"...por fin, la oportunidad que había esperado por años..." Roció G. - 8 años de experiencia en la empresa
"...todos estos años de trabajo, por fin los voy a ver capitalizados.." Ángel H. - 12 años en la empresa
Y así como estos dos muchachos, hay muchos, el equipo es grande, con experiencia, gente valiosa, talentosa, gente joven, gente ya más entrada en años, y bueno, pues el día llega, y se hace público el anuncio. Juan Manuel, llega el lunes, bien vestido como siempre y les hace el anuncio:
"Bueno muchachos, ha sido una decisión muy difícil, tenemos gente muy valiosa, muchos años en la empresa, nos han apoyado en todo, y hemos elegido a una persona muy capaz, inteligente, experimentada, comprometida y con un gran futuro....., Patricia, (comienzan los murmuros). Ella merece todo el apoyo de nosotros y pues ahora todos le van a reportar a ella"
Ya se imaginarán las caras de todo el equipo "¿qué? ¿esa que apenas lleva 1 año aquí?" "no puede ser, llevo aquí 8 años, tengo posgrado, diplomado y no me toman en cuenta", "esta empresa apesta, maldita corrupción"
Y comienzan los comentarios negativos, y bueno, ustedes se preguntará como obtuvo el trabajo, pues es común encontrar esta situación en las empresas, la prostitución de este estilo, las chicas utilizan su encanto para seducir a los jefes, y éstos se ven "obligados" a promoverlas, van ascendiendo de puesto hasta llegar, algunas, a puestos muy altos, como por ejemplo, esposa del presidente del República.
Las mujeres hermosas, con mucha experiencia, manipulan a los jefes (casi siempre son casados) y los comienzan a chantajear, que darán parte alas autoridades o hablarán con sus esposas, y de ésta manera, "escalan" en la empresa, dejando atrás a mucha gente de verdad capaz.
¿Qué diferencia hay entre una sexo servidora de la Zona Norte con esta muchacha? ¿Porqué criticar alas chicas de la calle cuando estas muchachas hacen lo mismo? ahh, pero eso si, para la sociedad, son muchachas trabajadoras, y además "la belleza no se pelea con el talento", eso dicen, ¿no?.
Probablemente, esta muchacha continué haciendo lo mismo, acostándose con los jefes para obtener lo que quiere, y en un tiempo, a lo mejor, se liga al director o a algún mando medio, un tipo de éxito, se casan y ella se va tranquilamente a descansar a su casa, mientras su maridín esta trabajando como burro.
5 comentarios:
Bueno, existen muchachas que ni siquiera tienen que "darlas" como vulgarmente se dice: Los hombres están tan acostumbrados a obedecerles, que pueden obtener esas prevendas con sólo coquetear.
La oficina es un excelente lugar para una futura proxeneta, de atrapar a su futura mula de trabajo, ahí tiene la ventaja de ver quién es más dócil, tiene más futuro y puede proveerla mejor.
Es culpa de nosotros los hombres, que corrompemos a las muchachas bonitas con regalos, viajes, tratos especiales...
Y esto es desde que nacen, mis amigos que tienen hijas quieren que "vivan en un cuento de hadas", porque son "las princesas".
Si, definitivo, nosotros tenemos la culpa por andar adulándolas, la igualdad de género ya se debe ver también en ese ámbito. En la medida que los hombres de den cuenta que no les tienen que andar rogando, las cosas cambiarán, mientras, existiran muchachas que se sientan "princesas" y quieran ser tratadas como tales, sólo por el simple echo de ser mujeres.
Sí, hay muchachas que con una mano demandan la igualdad de género, y con la otra el dinero de su maridín...
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